martes, setiembre 12, 2006

El "matoneo" en las aulas ... un tema que nos preocupa.


El CEPAD comparte este artículo del diario EL TIEMPO de Bogotá-Colombia, por considerarlo de gran interés para nuestra comunidad educacional.
Septiembre 9 de 2006

El matoneo se toma las aulas

Foto: Claudia Rubio-EL TIEMPO

Agresiones físicas también se dan entre niñas, pero la más común es el chisme.

Apodos, chismes, insultos, exclusión del grupo y golpes morfican a estudiantes que son blanco de sus compañeros. Racha de suicidios puede deberse a ello.

Doce años. Ese fue el tiempo que resistió Carlos Pedraza los malos tratos de compañeros de colegio. Su pesadilla terminó el día en que cambió por cloro las gotas para los ojos que usaba su agresor.

Intimidación, matoneo, bullying, maltrato entre iguales,acoso escolar, con diferentes nombres denominan psicólogos de E.U., Canadá, España y Colombia este fenómeno que los tiene en alerta por la racha de suicidios de adolescentes (64 casos de suicidios de menores en el país de enero a mayo) y porque aflige al 15 por ciento de la población escolar, según cálculos del mayor experto en este tema, el noruego Dan Olweus.

"No es solo que un estudiante se la monte a otro. Es ese comportamiento agresivo e intencional que se da repetidamente y a lo largo del tiempo", explica la psicóloga Olga Lucía Hoyos, directora del Departamento de Psicología de la Universidad del Norte.

No es algo nuevo, pero ahora, según pedagogos y psicólogos, se ha intensificado y es más grueso el calibre de las bromas. "Se da porque la violencia se convirtió en la forma predominante de relacionarse y en el medio para conseguir algo, y no tiene límite", señala la psicóloga Sara Llanos, quien trabaja en el tema desde hace 10 años.

Y agrega que los estudiantes van al colegio a relacionarse con los demás, pero las instituciones educativas no les enseñan a hacerlo.

Arma silenciosa

Cuando Carlos entró al colegio (privado, mixto y bilingüe) tenía 4 años y desde entonces lo saboteaban porque era pequeño y flaco. "Las chanzas comenzaron a acentuarse. Y en segundo de primaria empecé a darme cuenta de eso. Me daban coscorrones duros, golpes en la espalda, empujones, me tiraban papeles y cuando jugábamos fútbol eran más agresivos conmigo".

Todo lo aguantó en silencio porque le daba vergüenza contarles a sus padres. Además, no quería que le pasara lo mismo que a José, ese compañero que también era intimidado y que por decirles a sus padres terminó siendo la "nenita" del salón, como lo llamaban los 'matones'. Solo hablaba con sus pocos amigos.

Carlos recordó esos momentos después de leer en EL TIEMPO una columna de Daniel Samper sobre el tema. No fue el único, otros adultos que de niños fueron maltratados también lo hicieron, y padres de familia y psicólogos manifestaron su angustia por esta situación.

La psicóloga Hoyos y el doctor en educación Enrique Chaux, por ejemplo, mostraron los resultados de estudios que vienen desarrollando por separado.

Ella, con un grupo de colegas, realizó en el 2004 y en el 2005 dos investigaciones. Para la primera encuestó a 332 alumnos de sexto a noveno grado de tres colegios de Barranquilla (oficiales y semioficiales) y para la segunda (resultados que hasta hoy no se habían divulgado) a 353 alumnos de un colegio privado de Cartagena. Además, en el 2003, entrevistó a 80 niños de 9 a 13 años de diferentes estratos sociales para conocer qué sabían sobre el tema.
Los hallazgos
De las respuestas de los niños se infiere que la edad a la que hay que ponerle el ojo son los 12 años, pues es cuando se ve la mayor incidencia de agresiones. Entre los 13 y 14 años la situación es pareja y a los 15 y 16 disminuye.

Por eso mismo, los grados más propensos a esta violencia son sexto, séptimo y octavo. Y sucede, especialmente, en el salón de clase, el patio, los baños y el bus.

El maltrato verbal es el más común y al que más miedo le tienen los escolares. El principal es el apodo, seguido por el chisme y los insultos. También hay agresiones físicas y de exclusión.
A Carlos el apodo de 'Fosforito' (porque según sus compañeros era cabezón) y el que le botaran sus libros por el piso era lo que más le ofendía.

A las niñas de un colegio privado de Bogotá las tenía aterrorizadas un juego llamado 'El gallo de los siete penes' (que ellas no lograron entender) porque eran objeto de gestos obscenos. Y los estudiantes de primaria de un colegio público tienen que aguantarse las ganas de ir al baño porque los de bachillerato les cobran 1.000 pesos para entrar.

"También hemos encontrado que la intimidación se está dando por Internet -cuenta Chaux-. Mandan mensajes encubiertos o publican fotos en páginas web. Pasa en todos los estratos sociales".

No es cosa de niños
Desde hace tres años Chaux investiga el tema con psicólogos de la Universidad de Los Andes. Han realizado cinco estudios en colegios públicos y privados, en todos los estratos y, principalmente, en primaria.

En dos meses tendrá el estudio más grande realizado en Bogotá: 88 mil alumnos de todos los estratos, de quinto a noveno grado, fueron encuestados. La Secretaría de Gobierno pidió el ejercicio y el Dane aplicó los cuestionarios. "Con este estudio esperamos corroborar toda esta información. Pero desde ya sabemos que no es un fenómeno inocente ni se debe creer que es cosa de niños. Afecta de forma grave. Las víctimas pueden caer en una fuerte depresión con riesgo de suicidio. También pueden decidir vengarse y es cuando ocurren matanzas como las vistas en colegios de E.U."

En el caso de los agresores, los estudios muestran que están en alto riesgo de vincularse a pandillas y grupos delicuenciales. Incluso, los testigos también se ven afectados.

Carlos es del grupo de los que decidió hacer 'justicia' por su mano. En noveno grado, cuando tenía 16 años, unió fuerzas con otra víctima en vista de que el director de clase, a quien contaron su problema, no los defendió. Entre los dos cambiaron el contenido de las gotas.

"No está bien, pero en gran parte es responsabilidad de los maestros que no saben manejar los grupos de estudiantes".


La víctima

  1. Tiene baja autoestima y es muy tímida.
  2. Es de pocos amigos y por eso mantiene muy sola.
  3. Tiene pocas habilidades comunicativas y sociales. Por ello calla sus sentimientos.
  4. Puede ser buena estudiante.
  5. Algo la distingue de los demás: usa gafas, es muy alta o muy baja, flaca o gorda.

El agresor

  1. Es popular por ser buen estudiante, deportista o incluso por tener el peor desempeño.
  2. Es más alto o más fuerte que sus víctimas.
  3. Tiene manejo psicológico para intimidar.
  4. No necesariamente viene de familias con problemas.
  5. Tiene dificultades para relacionarse con los demás.

Qué hacer

Profesores: entender que deben formar y manejar la inteligencia emocional de sus estudiantes y la propia. No tolerar agresiones. También que su intervención en los conflictos entre estudiantes no debe ser solo para castigar al agresor sino para entender qué está pasando y darle atención a él, a la víctima y al testigo.


Colegios: establecer las debilidades de sus normas y abrir espacios para que los alumnos aprendan a socializar y a resolver sus conflictos.


Testigo: no celebrar las acciones de los agresores y frenarlas.


Padres: tienen que entender que es más importante saber cómo está emocionalmente su hijo y no qué aprendió. También que deben dar reglas claras para que el tiempo que invierten discutiéndolas lo aprovechen conociéndolo y enseñándole a manejar las emociones.


Tiene cinco etapas según experta: La pedagoga Nora Rodríguez es uno de los profesionales que más ha investigado el tema en España.


¿Usted habla de cinco fases del bullying. ¿Cuáles son?


Pimera: el acoso es sutil y parece un juego. Segunda: el grupo se da cuenta y suele ponerse en contra del afectado. Tercera: la víctima se siente culpable. Cuarta: el niño ya está dominado hasta con la mirada del otro. Quinta: la situación se vuelve extrema, la víctima puede atentar contra ella o contra su agresor.


¿Cómo identificar a un niño víctima y a uno acosador?
El afectado tiene el síndrome del domingo a las 7 p.m.: no quiere ir al colegio y somatiza. Siente dolor de estómago, fiebre, vómito o diarrea. Hay extremos como los problemas alimenticios (anorexia o bulimia), pesadillas, insomnio, caída del pelo, no puede controlar sus esfínteres.
Un niño acosador disfruta de la violencia, la justifica y le gusta inspirar miedo.


Niñas crueles
"A mi mejor amiga y a mí nos molestan desde hace cuatro años. Estábamos en séptimo cuando todo comenzó. Creímos que podíamos controlarlas porque eran solo dos niñas, pero la situación empeoró porque después eran cinco: nos armaban chismes, nos decían groserías y nos esperaban a la salida para tirarnos piedritas y hacernos encerrona.
Mis papás hablaron con las directivas. Las niñas firmaron un pacto para no volvernos a molestar y fue peor porque nos amenazaron. Acabo de retirarme del colegio (estoy en décimo) y mi amiga no quiere volver a estudiar. Ellas siguen estudiando sin problema".


Violencia en los colegios
"Las dos pruebas de competencias ciudadanas (alumnos de quinto y noveno grado) dejan ver que hay un alto grado de agresión".


Rosario Jaramillo, Competencias Ciudadanas de Mineducación.
ÁNGELA CONSTANZA JEREZSONIA LÓPEZ ORTIZREDACCIÓN DE EL TIEMPO

2 comentarios:

Olga Lucia Bustamante Madrid dijo...

Escribo desde Colombia. Todos los temas de violencia que involucren los niños y las familias me preocupan inmensamente. No más indiferencia. Ofrezco como aporte un proyecto formativo al que denomine :CAMPAÑA DE SENSIBILIZACIÓN YO X MÍ

EL HOMBRE POR EL HOMBRE

UN LLAMADO A ESTIMULAR LA CONCIENCIA INDIVIDUAL PARA QUE SE TRADUZCA EN CONSCIENTIZACIÓN COLECTIVA.


OLGA LUCIA BUSTAMANTE MADRID

Anónimo dijo...

El matoneo aunque se presenta en todos los estratos sociales en muchas ocasiones pasa inadvertido por padres de familia, ya que estos, si pertenecen a los estratos más altos solo buscan perpetuar su falso poder al metalizar el afecto y el amor de sus hijos; si corresponden a los demás estratos, las necesidades los alejan fisícamente de sus hijos conviertiendo el afecto y el amor en hostilidad y su respuesta es no se deje, en ambos casos en la mayoria de las familias la inesxitencia de lo existente se minimiza y se extingue lentamente. En cuanto a los docentes pasan inadvertidas estas conductas porque interesa más los contenidos que se repiten mecánicamente, olvidando la inteligencia emocional, al fin de cuentas la economia de mercado se impone y el hombre es una mercancia más.
Esto es el principio porque en los próximos años no interesa la formación de maestros, sino el tráfico de los recursos públicos con la privatización de la educación como el caso de la salud.
No hay que ocultar que en Colombia la violencia es tal, que ya no contamos muertos sino caminamos saltamos entre los muertos,la pena de muerte extrajudicial es un mercado.Cada uno de nosotros debe empezar por humanizarse más y acercarse más a lo divino.